En medio del inminente Congreso General Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en 2026, Alejandro Martínez Araiza emerge como un actor que redefine los parámetros tradicionales del liderazgo sindical en México.
Su trayectoria al frente del Sindicato Nacional del Comercio (SNAC) ha introducido una narrativa de confrontación institucional, innovación organizacional y proyección internacional.
Un liderazgo con métricas de respaldo
La reelección de Martínez Araiza al frente del SNAC con el 94 % de los votos refleja una base sindical consolidada y una capacidad de movilización poco común en el entorno gremial mexicano.
Dicho capital político lo posiciona como una opción que, aunque disruptiva, cuenta con legitimidad interna.
Factores que impulsan su posicionamiento:
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Rechazo abierto al sindicalismo corporativista tradicional.
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Defensa pública de la justicia laboral y del fortalecimiento del Mecanismo de Respuesta Rápida del T-MEC.
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Impulso a la construcción de redes sindicales en América del Norte.
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Enfoque en riesgos laborales derivados de automatización e inteligencia artificial.
Controversias y resistencias
No obstante, su estilo confrontacional ha provocado fricciones tanto con liderazgos históricos como con actores empresariales.
De ahí que, Alejandro Martínez Araiza ha denunciado campañas de desprestigio impulsadas por intereses enquistados en el sistema laboral, lo que ha profundizado la polarización en torno a su figura.
Implicaciones para la CTM
Su incursión y apoyos tendrían efectos en la dirigencia nacional de la central obrera; ya que, podría acelerar un proceso de modernización institucional.
Además de que, su perfil anticipa un punto de inflexión en la gobernanza sindical mexicana.
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