La presión ejercida por Estados Unidos para que Taiwán traslade parte de su producción de semiconductores a su territorio ha sido tajantemente rechazada por el gobierno de la isla. La viceprimera ministra y principal negociadora comercial, Cheng Li-chiun, afirmó que reubicar 40% de la capacidad productiva resulta “imposible” desde el punto de vista estructural e industrial.
La declaración se produjo luego de que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, advirtiera que si Taiwán no accede al traslado, los aranceles aplicados a sus productos se incrementarían sustancialmente. Actualmente, Washington mantiene un esquema de reducción arancelaria, que bajó de 20% a 15% en enero, condicionado a un aumento de inversiones taiwanesas en territorio estadounidense.
Ecosistema de chips: infraestructura irreemplazable
Taiwán controla una posición crítica en la cadena global de valor mediante la fabricación de semiconductores, insumos esenciales para sectores como automotriz, defensa y tecnología. Su industria se sustenta en una red compleja y altamente especializada, con décadas de integración vertical y coordinación interempresarial.
En una entrevista con la televisión CTS, Cheng comparó este ecosistema con un “iceberg”, donde las bases invisibles constituyen una infraestructura tan robusta que no puede replicarse ni exportarse fácilmente. Añadió que no sólo no se transferirá la capacidad instalada, sino que se prevé que la industria en la isla “sólo va a continuar creciendo más”.
Además, el gobierno taiwanés ha reforzado su estrategia de autosuficiencia mediante inversiones en investigación y desarrollo, respaldadas por un fondo estatal superior a los 10 mil millones de dólares, según reportes oficiales de 2025.
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