La caída reciente en los precios de los granos ha reconfigurado las expectativas del mercado agrícola global. En Chicago, la soja descendió a su nivel más bajo desde noviembre de 2020, mientras que el maíz tocó su mínimo en más de tres años. Estos movimientos se explican, en gran parte, por el avance de la cosecha sudamericana, especialmente en Brasil y Argentina, dos de los mayores exportadores mundiales.
En el caso de Brasil, el mercado anticipa una oferta sólida a pesar de los ajustes climáticos. El clima seco que inicialmente impactó las proyecciones ha sido compensado por lluvias oportunas en Mato Grosso, principal estado productor. A ello se suma el buen ritmo de recolección en Argentina, que refuerza el flujo regional hacia los mercados internacionales.
Cosechas en el sur presionan precios de los granos
El contrato de soja más activo en la Bolsa de Chicago cerró el jueves 2 de enero en 12,12 dólares por bushel, con una caída del 1,8%, mientras que el maíz descendió 1,6% a 4,64 dólares por bushel. El trigo bajó un 2% a 5,98 dólares. El mercado ha descontado el impacto de las ayudas agrícolas otorgadas por el gobierno estadounidense, percibiéndolas como insuficientes para sostener los precios ante el incremento de la oferta global.
Este movimiento también refleja un reacomodo de posiciones especulativas a inicios del año, con los fondos ajustando carteras tras el cierre del ciclo agrícola en el hemisferio norte. Las exportaciones desde los puertos sudamericanos ya muestran señales de mayor competitividad frente a sus pares estadounidenses.
Aunque algunos analistas esperan cierta estabilización en las próximas semanas, la presión bajista podría mantenerse si las condiciones climáticas en el sur siguen favorables. A modo de referencia, Brasil exportó más de 100 millones de toneladas de soya en el ciclo 2024-2025, consolidando su rol como líder mundial.
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