En diversos mercados del centro de México el precio del jitomate registra un incremento sostenido que refleja tensiones estructurales en las cadenas de suministro agroalimentarias del país. El fenómeno se manifiesta con claridad en lugares como San Juan del Río, donde el kilogramo del producto pasó de alrededor de 15 pesos a niveles cercanos a 29 pesos, casi duplicando su costo en cuestión de días, según testimonios de locatarios del ramo.
El alza observada responde en buena medida a una reducción de oferta en zonas productoras clave del país, como Sinaloa, San Luis Potosí y Michoacán, lo que ha generado un desabasto relativo del fruto. Operadores en plaza han señalado que la disminución de volúmenes disponibles en centros de acopio aumenta la competencia por existencias limitadas, presionando al alza los precios de cotización al consumidor final.
Presión de mercado y factores de oferta
Además, el contexto comercial internacional ha añadido complejidad a las dinámicas de precios. La terminación de acuerdos comerciales de larga data y la posterior imposición de aranceles por parte de mercados externos han alterado señales de mercado para los productores.
En particular, la reactivación de un arancel antidumping cercano al 17% por parte de Estados Unidos sobre importaciones de jitomate mexicano ha obligado a actores públicos y privados a reconfigurar estrategias de exportación y precios mínimos, con efectos potenciales sobre el equilibrio entre oferta interna y externa.
Asimismo, políticas públicas establecidas en 2025 fijan precios mínimos para distintas variedades del jitomate fresco en el comercio internacional, buscando estabilizar los ingresos de los productores mexicanos frente a condiciones de mercado volátiles. Estas medidas buscan mitigar riesgos asociados a la competitividad y evitar un deterioro de la rentabilidad del sector exportador.











