El bitcoin inició el año con una cotización estable, a pesar de la tensión política registrada en Venezuela tras un ataque armado en el estado Bolívar. La criptomoneda más utilizada del mundo osciló en torno a los US$42.500 el 2 de enero, sin registrar movimientos abruptos en medio del cierre parcial del mercado petrolero venezolano. Esta respuesta neutral refuerza su percepción como un activo menos reactivo frente a eventos regionales específicos.
El ataque, ocurrido el primer día del año, fue dirigido a un puesto militar en una zona clave para la infraestructura energética de Venezuela. Como medida preventiva, Petróleos de Venezuela (PDVSA) detuvo operaciones selectivas, afectando temporalmente la actividad en varias instalaciones.
Aunque no se reportaron afectaciones directas a plantas petroleras, la incertidumbre operativa llevó a suspender temporalmente la salida de crudo, una acción que podría impactar los ingresos del país si persiste.
Bitcoin mantiene estabilidad pese a crisis regional
La estabilidad del bitcoin en este contexto resulta significativa. A diferencia de crisis pasadas en mercados emergentes, donde la criptomoneda reaccionaba con alta volatilidad, en esta ocasión se mantuvo firme. Este comportamiento apunta a una mayor madurez del ecosistema cripto y al crecimiento de tenencias institucionales que suavizan las oscilaciones frente a choques locales.
También influyó la baja actividad de los mercados internacionales, con muchos operadores aún fuera por el feriado de Año Nuevo. Esta combinación de factores limitó la presión de venta y redujo la posibilidad de movimientos especulativos.
Hasta el cierre del 2 de enero, los precios internacionales del petróleo Brent y WTI se mantuvieron dentro de márgenes estrechos, con escaso volumen negociado, reflejando la cautela generalizada del mercado.
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