En Ciudad de México la política monetaria de Banco de México (Banxico) entra en una fase de discernimiento tras el reciente ajuste de diciembre pasado. La autoridad monetaria dejó la tasa de interés de referencia en 7.00 por ciento y planteó que evaluará con mayor precisión el momento de realizar “ajustes adicionales” durante 2026, en función de la evolución de los determinantes de la inflación y de los riesgos que pesan sobre el entorno económico doméstico y global.
El análisis de Banxico responde a un escenario en el que la inflación general cerró 2025 por debajo de 4 por ciento, aunque el componente subyacente aún presenta presiones persistentes, y la actividad económica ha mostrado señales de debilidad relativa.
El desempeño de los precios en los primeros meses de 2026 también ha matizado las expectativas originales del mercado financiero, llevando a la Junta de Gobierno a mantener una postura más cauta en el ciclo de recortes de tasas.
Evaluación de determinantes y riesgos para la tasa de interés
Banxico considerará un conjunto amplio de variables para calibrar su estrategia monetaria. En este proceso pesa la trayectoria de la inflación subyacente, expectativas inflacionarias a largo plazo, el tipo de cambio y los efectos temporales de ajustes fiscales, como modificaciones en impuestos indirectos y aranceles. Del mismo modo, la Junta de Gobierno ha señalado que la debilidad económica observada en el cuarto trimestre de 2025 seguirá siendo un factor relevante para futuras decisiones.
Asimismo, el banco central reconoce que los riesgos asociados a cambios en políticas comerciales internacionales y la volatilidad externa podrían influir en la dinámica de precios en México. Esta orientación deliberativa implica que la estrategia de tasas de Banxico durante 2026 será más reactiva a datos y condiciones reales que a una programación predefinida.
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