El mercado de criptomonedas enfrentó una jornada de elevada volatilidad, marcada por una corrección abrupta que afectó al principal activo digital y se extendió al resto del sector. El movimiento reflejó un deterioro en el apetito por riesgo, pese a avances previos en adopción institucional.
Bitcoin registró una caída superior a cuatro por ciento durante la sesión y se estabilizó posteriormente alrededor de los 75,500 dólares. En el intradía, el precio llegó a tocar niveles cercanos a 73,400 dólares, un mínimo no observado desde marzo de 2024, según datos de mercado.
Con este ajuste, Bitcoin eliminó por completo las ganancias acumuladas en lo que va del año y mostró una contracción cercana a catorce por ciento. Además, el activo se mantiene más de cuarenta por ciento por debajo de su máximo histórico alcanzado en octubre, en un entorno de presión bajista persistente.
Bitcoin enfrenta presión tras meses de debilidad
El precio de Bitcoin había logrado sostenerse por encima de los 75,000 dólares durante varios meses, apoyado en expectativas favorables para la industria cripto. Sin embargo, desde octubre el mercado mostró señales de fatiga, con breves episodios de recuperación que no lograron consolidarse.
El sentimiento negativo se intensificó hacia diciembre, pese a un repunte puntual registrado durante la semana de Acción de Gracias. Desde entonces, la tendencia volvió a deteriorarse, acompañada por un aumento en la cautela de los inversionistas.
Impacto en el mercado cripto y ETF
La corrección se extendió a otros criptoactivos relevantes. Ethereum cayó alrededor de cinco por ciento y se ubicó cerca de los 2,230 dólares, mientras solana retrocedió más de seis por ciento y permaneció por debajo de los 100 dólares.
Asimismo, la capitalización total del mercado cripto descendió a cerca de 2.56 billones de dólares. El índice de miedo y codicia se mantuvo en zona de miedo extremo, reflejando alta aversión al riesgo.
En Wall Street, los ETF de Bitcoin moderaron pérdidas iniciales y cerraron con retrocesos cercanos a dos por ciento. El desempeño confirmó que la presión vendedora sigue presente, incluso en instrumentos con respaldo institucional.











