Los mercados de materias primas cerraron la semana con presión vendedora y el cobre no fue la excepción. El metal industrial cayó levemente este viernes y se encaminó a su mayor descenso semanal en más de tres meses, afectado por el debilitamiento del sentimiento en los mercados financieros internacionales.
La caída coincidió con una ola de ventas en las acciones tecnológicas, impulsada por las preocupaciones sobre el impacto inflacionario derivado del fuerte gasto de las grandes empresas del sector. Este escenario redujo el apetito por activos vinculados al crecimiento económico.
Cobre resiente la cautela de los inversionistas
Durante la jornada, el contrato de referencia a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres retrocedió 0.3% hasta ubicarse en 13,236 dólares por tonelada. Con ello, el cobre acumuló una pérdida semanal de 2.6%, la mayor desde la semana concluida el 20 de marzo.
Robert Montefusco, analista de Sucden Financial, consideró que la corrección luce excesiva. No obstante, explicó que el mercado aún no observa señales claras de una recuperación de la demanda física, lo que limita un repunte sostenido hacia niveles cercanos a 13,500 dólares por tonelada.
Asimismo, la disminución de inventarios continúa ofreciendo cierto respaldo a las cotizaciones. Las existencias en la Bolsa de Futuros de Shanghái descendieron 5.7% respecto a la semana anterior, hasta 135,732 toneladas, su nivel más bajo desde diciembre.
Inventarios bajos limitan una mayor caída
Las reservas de la Bolsa de Metales de Londres también disminuyeron a 336,475 toneladas, su menor volumen desde el 18 de marzo, reflejando una oferta más ajustada pese al débil comportamiento de la demanda.
Mientras el cobre retrocedía, otros metales mostraron un comportamiento mixto. El aluminio avanzó 0.4% tras un ataque a un buque en el estrecho de Ormuz, mientras el zinc, el níquel y el estaño registraron ligeras ganancias. Por su parte, el plomo permaneció prácticamente sin cambios durante la sesión.











