El entusiasmo inicial por la histórica salida a bolsa de SpaceX comenzó a mostrar señales de agotamiento. La compañía cerró el 17 de junio en 191.82 dólares por acción, con una caída de 4.95%, marcando su primera sesión completa en terreno negativo desde su debut en el Nasdaq.
Aunque el retroceso llamó la atención de los inversionistas, la acción todavía se mantiene muy por encima de los 135 dólares fijados en la oferta pública inicial. Sin embargo, la velocidad de la escalada ha abierto un intenso debate sobre si la valoración actual refleja fundamentos sólidos o expectativas excesivamente optimistas.
SpaceX pone a prueba la confianza del mercado
Durante las primeras jornadas de cotización, los títulos llegaron a dispararse más de 60%, impulsando comparaciones con gigantes tecnológicos como Amazon y Microsoft. No obstante, la sesión del miércoles cambió el tono de la conversación.
La acción abrió en 209.84 dólares, alcanzó un máximo intradía de 213.80 dólares y posteriormente cayó hasta 187.01 dólares antes de cerrar en 191.82 dólares. El volumen negociado superó los 201 millones de acciones, reflejando una elevada actividad de compra y venta.
Parte de la presión coincidió con un entorno más complejo para Wall Street después de la reunión de la Reserva Federal. El Nasdaq perdió 1.34%, mientras el S&P 500 y el Dow Jones también registraron descensos ante la expectativa de tasas elevadas por más tiempo.
IA y Starlink alimentan el debate sobre valoración
Uno de los principales argumentos alcistas gira en torno a la expansión de SpaceX hacia la inteligencia artificial. La adquisición de Cursor por aproximadamente 60.000 millones de dólares reforzó la percepción de que la empresa busca convertirse en algo más que una compañía aeroespacial.
Asimismo, los inversionistas siguen de cerca el potencial de Starlink, los datos orbitales y la infraestructura tecnológica vinculada a la inteligencia artificial. Sin embargo, algunos analistas consideran difícil justificar una valoración que supera ampliamente los ingresos actuales.
Las dudas aumentan porque SpaceX perdió cerca de 5.000 millones de dólares durante 2025 y elevó su gasto de capital hasta 10.100 millones de dólares en el primer trimestre, de los cuales 7.700 millones se destinaron a inteligencia artificial. El mercado ahora evalúa si estas inversiones crearán ventajas competitivas sostenibles o si la acción enfrenta una corrección más profunda tras el impulso inicial.










