Mingoo Kang
Corea del Sur conquistó al mundo con música, series, películas, cosméticos y tecnología.
Ahora la comida quiere ocupar el siguiente lugar.
En 2026, uno de los nombres que mejor representa esa expansión es Mingoo Kang, chef del restaurante Mingles, ubicado en Seúl.
Mingles fue reconocido como el mejor restaurante de Corea del Sur en Asia’s 50 Best Restaurants 2026.
Además, alcanzó el cuarto lugar de toda Asia.
Michelin también mantiene al establecimiento en la cima: en 2026 conservó sus tres estrellas por segundo año consecutivo.
Kang construyó su carrera combinando experiencia internacional con cocina coreana.
Antes de consolidar Mingles, trabajó fuera de Corea y tuvo contacto con cocinas de alto nivel internacional.
En 2014 abrió su restaurante en Seúl.
Su propuesta tomó ingredientes, fermentaciones y sabores tradicionales coreanos para presentarlos mediante técnicas contemporáneas.
El concepto funcionó.
Mingles comenzó a convertirse en una referencia internacional de la nueva gastronomía coreana.
El fenómeno resulta comercialmente interesante.
Durante años, Corea del Sur desarrolló una poderosa estrategia de influencia cultural.
BTS y otros grupos llevaron el K-pop hacia mercados internacionales.
Producciones como Squid Game impulsaron el entretenimiento coreano.
Las marcas de K-beauty conquistaron consumidores.
Ahora la gastronomía aprovecha esa misma atención.
Kimchi, gochujang, ramyeon, pollo frito coreano y barbecue aparecen cada vez más fuera del país.
La alta cocina representa la parte premium de esa expansión.
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La edición 2026 de la Guía Michelin para Seúl y Busan incluyó 233 restaurantes.
De ellos, 46 consiguieron alguna estrella Michelin.
Seúl concentró 42 establecimientos con estrellas.
Mingles fue el único restaurante de la ciudad con tres.
Esto fortalece la posición de Seúl como destino gastronómico internacional.
Y un destino gastronómico atrae algo más que comensales.
Genera turismo, hoteles, experiencias y consumo.
Parte del modelo de Mingoo Kang consiste en recuperar elementos profundamente relacionados con Corea.
Fermentaciones y condimentos como doenjang, ganjang y gochujang aparecen dentro de una experiencia de alta cocina.
La estrategia tiene un enorme valor comercial.
Un ingrediente cotidiano puede cambiar de percepción cuando aparece dentro de un restaurante reconocido internacionalmente.
Después puede llegar a tiendas especializadas, supermercados y restaurantes de otros países.
La alta cocina funciona también como escaparate.
Existe otro factor que ayuda al mercado.
Los programas gastronómicos acercaron a chefs coreanos hacia audiencias internacionales.
Culinary Class Wars mostró el potencial de combinar gastronomía y entretenimiento.
El chef Sung Anh, de Mosu, se convirtió en uno de los rostros conocidos internacionalmente gracias al programa.
Mosu regresó además a Asia’s 50 Best Restaurants en 2026.
La comida coreana encontró así otra plataforma de exportación: el streaming.
París, Tokio, Nueva York y Londres llevan décadas utilizando la gastronomía como atractivo turístico.
Seúl está entrando en esa conversación.
Asia’s 50 Best Restaurants colocó seis establecimientos de la ciudad entre los mejores 50 de la región durante 2026.
Mingles ocupó el cuarto lugar.
Onjium llegó al número 14.
Eatanic Garden apareció en el 26 y Mosu en el 41.
La concentración de restaurantes reconocidos aumenta el atractivo internacional de la ciudad.
La gran oportunidad está en conectar todas estas industrias.
Un turista puede viajar a Corea porque escucha K-pop.
Después visita locaciones de sus series favoritas.
Compra cosméticos.
Prueba comida coreana.
Y termina consumiendo diferentes productos culturales dentro del mismo viaje.
La gastronomía se convierte así en otra pieza del ecosistema.
El éxito de Mingles demuestra que Corea ya no exporta únicamente comida popular.
También puede vender alta gastronomía.
Esto permite posicionar ingredientes tradicionales dentro de segmentos premium y atraer viajeros interesados específicamente en experiencias culinarias.
Mingoo Kang representa perfectamente esa transición.
Corea convirtió su música en K-pop, sus cosméticos en K-beauty y sus producciones en fenómenos internacionales. Ahora quiere conseguir algo parecido con el K-food.
Y uno de los chefs que está colocando esa cocina frente al mercado mundial es Mingoo Kang.
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