La presión sobre el consumo familiar en México volvió a intensificarse durante 2026 ante el aumento sostenido del costo de los alimentos esenciales. El encarecimiento de la canasta básica alcanzó niveles superiores a la inflación general y elevó el gasto promedio hasta 2,599 pesos, una cifra que confirma el deterioro del poder adquisitivo en segmentos urbanos y populares.
El avance de los precios refleja un fenómeno persistente dentro de la economía mexicana. Productos como jitomate, chile poblano, papa y leche registraron incrementos relevantes durante marzo y abril, mientras los hogares enfrentan mayores dificultades para sostener su gasto cotidiano. Asimismo, el alza en combustibles, transporte y distribución mantiene presión sobre las cadenas de suministro y el comercio minorista.
Canasta básica mantiene presión sobre el consumo
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes reportó aumentos en gran parte del país, especialmente en entidades como Hidalgo, Yucatán y Querétaro. Además, el costo promedio de la canasta alimentaria mostró un incremento mayor al observado en el índice general de precios, una señal que suele impactar con más fuerza a los hogares de menores ingresos.
También persisten diferencias regionales importantes. Estados como el Estado de México y Colima encabezan los niveles más altos en productos básicos, mientras el programa oficial PACIC continúa sin contener completamente la carestía. En consecuencia, especialistas advierten que las medidas actuales resultan insuficientes para estabilizar el gasto alimentario.
El encarecimiento de alimentos básicos ocurre en un entorno donde la inflación alimentaria mantiene una trayectoria superior a la inflación nacional. Del mismo modo, el aumento de productos consumidos fuera del hogar agrega presión adicional sobre el presupuesto familiar.
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