Argentina vuelve a posicionarse en el podio global de los bienes de consumo más costosos al registrar el segundo precio más alto para un Big Mac, solo por debajo de Suiza. Según un ranking internacional publicado en enero de 2026, el combo de la cadena estadounidense alcanza los 7,37 dólares en el país sudamericano, superando ampliamente a potencias económicas como Estados Unidos (5,79), Reino Unido (5,73) o Italia (6,42).
Este fenómeno no puede desligarse del proceso conocido como “inflación en dólares”, que expone el encarecimiento de productos en términos internacionales pese a una relativa estabilidad del tipo de cambio oficial. La combinación de inflación interna persistente y atraso cambiario genera precios desalineados frente a los ingresos locales y, en consecuencia, frente a los estándares globales.
Big Mac y salarios: una distorsión estructural
Además, el ranking revela un problema más profundo: mientras en Suiza donde el combo cuesta 7,99 dólares el precio es consistente con salarios altos y una estructura de costos elevada, en Argentina ese valor no guarda correlación con el poder adquisitivo promedio, medido también en dólares. Esto plantea un dilema estructural para la competitividad local.
En el top 5 de los Big Mac más caros se ubican Argentina, Uruguay (6,91), Noruega (6,67) e Italia. La distorsión de precios internos en relación con los ingresos afecta tanto el consumo como las exportaciones, y obstaculiza el reordenamiento de variables clave para la estabilización macroeconómica.
La escalada del Big Mac como indicador informal se alinea con otro dato revelador: en diciembre de 2025, el costo de la construcción en Argentina acumuló un alza del 22,9%, lo que refuerza la presión sobre los costos internos y anticipa mayores desafíos para 2026.










