El euro concluye 2025 con una revalorización significativa frente al dólar, apoyado en la debilidad estructural del billete verde y en un entorno geopolítico que favoreció la estabilidad comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea. Estimaciones del mercado apuntan a una ganancia anual cercana al 14%, uno de los mejores desempeños de la moneda única en más de una década.
El año inició con presión bajista para el euro, que el 2 de enero cayó hasta 1.027 dólares, su nivel más bajo desde noviembre de 2022. En ese momento, la divergencia económica entre Estados Unidos y la zona euro pesó sobre la divisa europea, con una economía estadounidense creciendo con mayor dinamismo que el Viejo Continente.
Sin embargo, el panorama cambió de forma progresiva a partir del primer trimestre. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca marcó un punto de inflexión en los mercados cambiarios y abrió una etapa de debilitamiento sostenido del dólar.
Debilidad del dólar impulsa al euro
El euro avanzó con fuerza conforme se deterioraron las perspectivas económicas en Estados Unidos. La política arancelaria de la administración Trump, junto con la presión ejercida sobre la Reserva Federal para reducir tasas de interés, afectó la confianza en el dólar como activo refugio.
De acuerdo con Hubertus Bardt, economista del Instituto para la Economía Alemana, el movimiento responde más a la fragilidad del dólar que a una fortaleza estructural de la economía europea. El especialista explicó que el billete verde perdió atractivo ante un entorno macroeconómico menos favorable y una política monetaria sometida a tensiones políticas.
El euro alcanzó su máximo anual el 1 de julio, cuando tocó los 1.1807 dólares, un nivel no visto desde 2021. Desde agosto, la moneda se mantuvo en un rango relativamente estable entre 1.159 y 1.173 dólares, reflejando un equilibrio temporal en los mercados.
Impacto económico y expansión de la zona
La apreciación del euro también generó efectos adversos. El fortalecimiento de la moneda encareció las exportaciones europeas, afectando la competitividad de los productos del bloque en los mercados internacionales.
Aun así, el cierre de 2025 dejó un hito relevante para la integración monetaria. Bulgaria se prepara para convertirse en el país número 21 en adoptar el euro a partir del 1 de enero, reforzando el alcance de la moneda única pese a un contexto económico complejo en Europa.
Bardt anticipó que el euro mantendrá una trayectoria estable durante 2026, aunque advirtió sobre riesgos persistentes, como el estancamiento económico de Alemania y el aumento del endeudamiento en Francia, que seguirá siendo un factor de atención para los mercados financieros.











