En su intento de reconquistar al mundo del deporte, Donald Trump será el primer presidente en ejercicio que asista al Super Bowl, la final de la liga profesional de fútbol estadounidense NFL que se celebra este domingo, a la que suele acusar de ser demasiado progresista.
«Aunque vaya porque le encanta el fútbol, es un gesto político porque, como presidente de Estados Unidos, todo lo que hace es político», afirma Amy Bass, profesora de estudios deportivos en la Universidad de Manhattanville.
Ávido aficionado de los deportes, hasta el punto de haber comprado un equipo profesional de fútbol americano a mediados de la década de 1980, Trump recibió una fría acogida por parte del sector durante su primer mandato.
Varios equipos campeones llegaron incluso a romper con la tradición de visitar la Casa Blanca para mostrar su oposición a las políticas del presidente, entre ellos los Philadelphia Eagles, ganadores del Super Bowl en 2017.
Peñafiel comienza a mostrar señales de recuperación en México después de enfrentar un inicio de…
os mercados agrícolas internacionales comienzan una semana decisiva con la mirada puesta en el próximo…
El peso mexicano comenzó la semana con movimientos limitados frente al dólar. La cautela dominó…
La volatilidad de la deuda soberana está obligando a los grandes gestores a revisar estrategias…
Las bolsas internacionales cerraron la semana con un tono más favorable gracias a dos factores…
La relación de los mexicanos con sus gatos está modificando decisiones de consumo dentro del…