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La competitividad de México en Norteamérica podría depender cada vez menos de cuánto cuesta su mano de obra y más de las condiciones bajo las cuales se genera valor.
Para Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), la revisión del T-MEC abre la posibilidad de modificar esa ecuación y convertir los estándares laborales en una ventaja competitiva regional.
El planteamiento adquiere relevancia ante la política comercial de Estados Unidos.
Desde el 24 de julio, Washington aplica aranceles de entre 10% y 12.5% a las importaciones de 60 socios comerciales, con argumentos vinculados, entre otros factores, con la producción mediante trabajo forzoso.
México quedó en el nivel arancelario de 10%, mientras que los bienes que cumplen las reglas del tratado cuentan con exenciones aplicables en los intercambios con México y Canadá.
Para el dirigente, dicho escenario demuestra el valor económico del T-MEC y, al mismo tiempo, la necesidad de reforzar su capítulo laboral.
El SNAC considera que la revisión puede servir para reducir los incentivos asociados con el uso de mano de obra barata como herramienta de competencia.
Entre sus principales planteamientos se encuentran:
Asimismo, la propuesta parte de una lectura empresarial del mercado laboral, la cual dicta que si los costos competitivos descansan excesivamente en remuneraciones bajas, la ventaja puede convertirse en vulnerabilidad frente a socios comerciales.
El SNAC y Alejandro Martínez Araiza también identifican un desafío que el T-MEC vigente aborda de manera limitada: el impacto de la inteligencia artificial y la robotización sobre el empleo.
Por ello, el líder sindical plantea que la incorporación tecnológica debe acompañarse de mecanismos que permitan distribuir sus beneficios entre empresas y trabajadores.
En esa lógica, un capítulo específico sobre nuevas tecnologías podría vincular productividad, derechos laborales y desarrollo económico.
El argumento se conecta con otro objetivo, que es el de reducir presiones migratorias mediante mejores oportunidades laborales.
Para el dirigente, un mercado de trabajo con salarios competitivos puede contribuir a retener talento y fortalecer la estabilidad social.
En julio, México y Estados Unidos realizaron una tercera ronda bilateral de revisión del T-MEC, con el ámbito laboral dentro de una agenda que también incluyó comercio, automóviles, agricultura y seguridad económica.
Para Alejandro Martínez Araiza, la oportunidad está en redefinir la competitividad de Norteamérica: no como una carrera hacia el menor costo laboral, sino como una estrategia basada en productividad, innovación y mejores ingresos.
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