El concepto de brand safety, asegurar que la publicidad de una marca no aparezca junto a contenido ofensivo, ilegal o dañino, ya no es simplemente una precaución táctica, se ha convertido un elemento central para la reputación, la medición y la eficacia de la inversión publicitaria.
“Hoy la seguridad de marca exige herramientas que combinen detección técnica, gobernanza editorial y métricas de negocio. Sin esos tres pilares, el riesgo no es solo reputacional, sino financiero”, afirma José Jacinto Reynoso González, especialista en publicidad.
El panorama actual es complejo, la calidad del inventario publicitario enfrenta presiones por el aumento de fraudes y por la existencia de tráfico no humano que distorsiona métricas y erosiona la confianza en los canales digitales. Informes recientes muestran un repunte en riesgos de fraude y remarcan la necesidad de optimización y control en ecosistemas como display, mobile y CTV.
Al mismo tiempo, análisis de la industria alertan sobre volúmenes significativos de tráfico falso que todavía no se filtran con facilidad, un problema que puede inflar impresiones y malgastar presupuestos.
La emergencia del video conectado (CTV) y el audio streaming ha añadido complejidad. Plataformas de medición destacan que, mientras las audiencias migran a entornos streaming, los compradores deben exigir estándares de calidad específicos para esos inventarios: verificación de audiencia real, clasificación semántica del contenido y transparencia sobre supply path. La falta de estos
controles expone a las marcas a apariciones junto a contenidos no compatibles con sus valores.
Ante este escenario, la industria está recomponiendo sus herramientas, según explica José Jacinto Reynoso González.
“Los proveedores de medición han incorporado modelos de machine learning que analizan imagen, audio y texto a nivel de frame para ofrecer evaluaciones de brand safety y brand suitability más precisas y accionables. Estas soluciones permiten pasar de un enfoque binario (seguro/no seguro) a uno de umbrales y matices que encajan con las distintas sensibilidades de cada marca”, indicó.
Paralelamente, la presión por la privacidad y la desaparición gradual de cookies de terceros ha revalorizado la publicidad contextual como alternativa viable para mantener relevancia sin sacrificar seguridad.
José Jacinto Reynoso González plantea que lo primero es exigir mediciones integradas de calidad en todos los inventarios comprados. Segundo, adoptar políticas de brand suitability con umbrales claros y procesos de excepción que incluyan verificación humana cuando haga falta.
Tercero, combinar listas negras tradicionales con modelos de clasificación contextual y auditorías periódicas del supply path. Y cuarto, medir el impacto real en negocio: correlacionar incidencias de seguridad con métricas de rendimiento (CTR, view-through, incrementality y, sobre todo, confianza de marca).
“La seguridad de marca ya no es un checklist: es una arquitectura operacional que requiere inversión, gobernanza y métricas de negocio”, cierra José Jacinto Reynoso González.
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