Las acciones de Intel sufrieron un desplome del 28,58% después de que la compañía presentara previsiones trimestrales inferiores a las expectativas de Wall Street. La caída representa su peor sesión bursátil desde 1973 y provocó una pérdida superior a 130.000 millones de dólares en capitalización.
El fabricante estadounidense anticipa ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, frente a los 17.000 millones previstos por los analistas. La debilidad del mercado de computadoras personales y los problemas de suministro explican buena parte del deterioro.
Intel enfrenta una caída de la demanda de computadoras
El encarecimiento de los chips de memoria, impulsado por la demanda de inteligencia artificial, ha elevado los precios de las computadoras y debilitado sus ventas.
La empresa prevé que el mercado de PC retroceda 12% en 2026 y otro 10% en 2027. Además, una explosión mortal en una planta de Israel podría reducir sus ingresos trimestrales en aproximadamente 300 millones de dólares.
La compañía también anticipa mayores inversiones de capital y advirtió que no generará flujo de caja positivo durante 2027.
Antes del desplome, sus acciones acumulaban ganancias superiores al 140% en el año, impulsadas por su reestructuración y las inversiones del Gobierno estadounidense, Nvidia y SoftBank. Tras la caída, el avance anual ronda el 80%.
Centros de datos y fabricación ofrecen señales positivas
Los resultados del tercer trimestre mostraron ingresos de 16.500 millones de dólares, un crecimiento interanual del 21%, y ganancias ajustadas de 0,52 dólares por acción, superiores a las expectativas.
Las ventas de chips para PC alcanzaron 8.100 millones, por debajo de lo previsto. En contraste, los centros de datos superaron los 7.300 millones de dólares.
La división Foundry también destacó con ingresos de 6.700 millones, un incremento del 58% anual.
Según The Information, Google encargó tres millones de unidades TPU personalizadas, mientras Nvidia mantiene conversaciones sobre fabricación. Reuters también reportó negociaciones con SK Hynix para utilizar instalaciones en Ohio.
Pese a estos avances, la recuperación enfrenta desafíos financieros y tecnológicos. Su importancia estratégica permanece ligada al objetivo estadounidense de fortalecer la fabricación nacional de semiconductores avanzados.










