La inflación en Estados Unidos volvió a mostrar señales de moderación durante julio, un resultado que reduce, por ahora, la presión sobre la Reserva Federal (Fed) para modificar su política monetaria. Sin embargo, el banco central todavía enfrenta un escenario complejo: los precios continúan por encima de su objetivo y las autoridades quieren comprobar que la tendencia descendente sea sostenible antes de tomar nuevas decisiones.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.1% en julio frente al mes anterior, después de una caída de 0.4% en junio. En términos anuales, la inflación se ubicó en 3.4%, mientras que el indicador subyacente, que excluye alimentos y energía por su mayor volatilidad, avanzó 2.5% en los últimos 12 meses.
La próxima decisión de la Fed gana importancia
La moderación de los precios puede dar argumentos a quienes consideran que no es necesario elevar las tasas inmediatamente. De acuerdo con Forbes, después de conocerse el reporte de inflación los operadores reforzaron sus apuestas por mantener sin cambios los tipos de interés durante la reunión de la Fed programada para el 15 y 16 de septiembre.
El panorama, sin embargo, está lejos de estar definido. Dentro de la propia Reserva Federal existen diferencias sobre el camino que debe seguir la política monetaria. En la reunión de julio, tres integrantes votaron a favor de aumentar la tasa en un cuarto de punto porcentual, mientras la mayoría optó por mantenerla.
Para los mercados emergentes, las próximas decisiones de la Fed serán especialmente relevantes. Las tasas estadounidenses influyen en el comportamiento del dólar, los flujos internacionales de capital, los costos de financiamiento y el desempeño de diferentes monedas.
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