Un ecosistema integrado de infraestructura moderna, mercado laboral eficiente y certidumbre operativa posiciona al noreste como la región más competitiva de México. Así lo revela el nuevo Índice de Competitividad Regional (ICR), elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
Conformado por Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, el noreste concentra las condiciones más propicias para atraer inversión y generar valor económico. El ICR, que evalúa 40 variables en seis regiones del país, considera el “efecto de vecindad” como factor clave, es decir, la forma en que el desempeño económico de un estado impacta a sus entidades vecinas.
Nuevo León y Coahuila encabezan los indicadores de gasto empresarial en seguridad y percepción ciudadana positiva. En promedio, las empresas del noreste destinan más de 61,000 pesos para proteger sus operaciones. Además, el 32% de la población adulta declara sentirse segura, una cifra que refuerza la estabilidad institucional de la región.
Istmo y Maya: rezago estructural limita su competitividad
En contraste, las regiones Istmo y Maya se ubican en el extremo opuesto del ranking. Su bajo desempeño se explica por carencias estructurales en materia energética, limitaciones logísticas, baja inversión extranjera directa y escaso capital humano calificado. Estos factores frenan su capacidad para integrarse plenamente al desarrollo nacional.
La región Noroeste, pese a contar con una percepción de seguridad similar al noreste y elevados niveles de gasto empresarial, enfrenta su mayor reto en la violencia: registra la tasa de homicidios más alta del país, con 33.74 por cada 100,000 habitantes.
En el Bajío, la innovación destaca con 3.74 solicitudes de patentes por cada 100,000 personas activas. Sin embargo, su rezago en mano de obra calificada (22.22%) limita el aprovechamiento de ese potencial.











