La industria de robots humanoides ha emergido como uno de los vectores más dinámicos de la tecnología avanzada y, en este ámbito, China se ha consolidado como el actor dominante a escala global. El liderazgo de Beijing en este segmento no responde a casualidades, sino a una convergencia de capacidades productivas, ecosistemas integrados y políticas industriales que están redefiniendo la cadena de valor de la robótica humana.
Una característica definitoria del éxito chino radica en su capacidad para producir y desplegar robots a gran escala. Alrededor del 90 por ciento de los robots humanoides vendidos globalmente en 2025 procedieron de fabricantes chinos, con empresas como AgiBot, Unitree y UBTech a la cabeza del volumen de unidades instaladas. Este dominio cuantitativo se traduce en una ventaja de costes unitarios y en ciclos de iteración de producto más ágiles que los de competidores occidentales, que suelen apostar por nichos de alto valor y menor volumen.
Ecosistema productivo e innovación competitiva
Adicionalmente, el respaldo estatal ha sido un componente estratégico. Subsidios, incentivos fiscales y programas de adquisición pública han sostenido la expansión temprana de aplicaciones en sectores productivos y de servicios, generando una demanda interna robusta que refuerza la posición de las empresas locales frente a rivales externos.
Los robots humanoides chinos ya operan en entornos reales que van desde almacenes logísticos y líneas de ensamblaje hasta atención al cliente en puntos de servicio. Esta adopción práctica contrasta con enfoques más emblemáticos o experimentales observados en otros mercados.
Asimismo, la integración vertical del ecosistema robótico en China que abarca componentes, sensores, IA y manufactura final ha fortalecido la cadena de suministro y ha permitido consolidar ventajas competitivas frente a regiones donde estas capacidades están más fragmentadas.
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