El futuro del agua en las ciudades no depende únicamente de encontrar nuevas fuentes de abastecimiento. También está relacionado con la capacidad de conservar el recurso dentro de las redes, detectar pérdidas, conocer los patrones de consumo y contar con infraestructura capaz de responder a las necesidades de una población en crecimiento. En Monterrey, esta visión ha llevado a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey a fortalecer la cooperación con distintos sectores.
Bajo la dirección de Eduardo Ortegón Williamson, AyD desarrolla proyectos en los que participan empresas, universidades y organizaciones de la sociedad civil. El propósito es aprovechar diferentes capacidades para modernizar procesos, incorporar tecnología y recuperar agua que actualmente no llega a contabilizarse como parte del suministro efectivo.
Eduardo Ortegón Williamson ha planteado que la seguridad hídrica requiere una visión integral. “Hoy el reto no solamente es contar con nuevas fuentes de abastecimiento, también tenemos que ser mucho más eficientes con el agua que ya tenemos. Para lograrlo necesitamos tecnología, medición, innovación y la participación de todos los sectores”, señaló.
Medir mejor para recuperar más
Una de las iniciativas centrales es “Reconectando con el Agua”, desarrollada junto con el Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey (FAMM), Arca Continental y Fundación FEMSA. El proyecto representa una inversión superior a 30 millones de pesos y está enfocado en intervenir sectores estratégicos de la red mediante herramientas que permitan reducir el agua no contabilizada.
La iniciativa tiene como meta recuperar aproximadamente 3.5 millones de metros cúbicos de agua anuales. El volumen equivale a cerca de 2.5 días del consumo total del área metropolitana de Monterrey, de acuerdo con los datos asociados al proyecto.
Para Eduardo Ortegón Williamson, uno de los aspectos más relevantes es el modelo de colaboración que hace posible la iniciativa. “Reconectando con el Agua” se presenta como la primera plataforma de inversión en México mediante la cual empresas privadas participan directamente en la reducción del agua no contabilizada dentro de una red urbana de distribución.
La incorporación de sistemas de medición también forma parte de este esfuerzo. En colaboración con Amazon, AyD implementó equipos de medición y monitoreo en dos macrosectores y 29 circuitos hidráulicos, además de instalar 666 micromedidores inteligentes. Estas herramientas permiten generar información que puede utilizarse para identificar comportamientos anómalos y orientar intervenciones de manera más precisa.
Empresas y universidades como aliados
El modelo también se extiende a la rehabilitación de infraestructura. La colaboración con Compañía Topo Chico contempla trabajos en aproximadamente 200 metros de drenaje sanitario y 20 pozos de visita, además de la incorporación de equipos especializados para medir y detectar fugas. Según las estimaciones de Eduardo Ortegón Williamson, el proyecto tendrá un impacto en más de 24 mil personas.
Las universidades representan otro componente de la estrategia. A través del Programa de Investigación en Agua, Energía y Eficiencia, AyD trabaja con la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Tecnológico de Monterrey para desarrollar soluciones aplicadas a problemáticas concretas del sector hídrico.
Este tipo de alianzas permite que la gestión del agua incorpore conocimientos provenientes de diferentes disciplinas y sectores. Para Eduardo Ortegón Williamson, sumar estas capacidades resulta indispensable para acelerar la transformación de los sistemas hidráulicos y generar respuestas que puedan mantenerse en el tiempo.
La estrategia parte de entender la seguridad hídrica como un esfuerzo colectivo. Gobierno, empresas, instituciones académicas y organizaciones sociales pueden aportar recursos, conocimiento, tecnología o capacidad operativa para atender diferentes partes del problema.
Desde esta perspectiva, la labor de AyD bajo la dirección de Eduardo Ortegón Williamson busca que la colaboración deje de ser una acción aislada y se convierta en una herramienta permanente de gestión. El objetivo final es lograr que una mayor proporción del agua disponible permanezca dentro del sistema, llegue a los usuarios y sea administrada con información y tecnología suficientes para responder a los desafíos de Monterrey.
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