La estabilidad energética global volvió a tensionarse tras las advertencias emitidas desde Arabia Saudita sobre una interrupción prolongada en el suministro de crudo. El conflicto regional alrededor de Irán elevó la preocupación entre operadores, refinadoras y gobiernos que dependen del flujo constante de petróleo desde Oriente Medio.
Saudi Aramco sostuvo que la actual disrupción representa la crisis más severa enfrentada por la industria energética de la región en los últimos años. La petrolera saudita indicó que el bloqueo parcial de rutas estratégicas ya limita la capacidad exportadora del reino, especialmente por las restricciones operativas alrededor del estrecho de Ormuz.
Mercado petrolero bajo presión internacional
El director ejecutivo de Aramco, Amin Nasser, afirmó que una prolongación del conflicto tendría consecuencias catastróficas para la economía global. Además, explicó que la compañía desvía parte de su producción hacia el puerto de Yanbu mediante el oleoducto Este Oeste, cuya capacidad alcanza siete millones de barriles diarios.
Arabia Saudita también redujo su producción hasta en 2.5 millones de barriles diarios junto con Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait. En consecuencia, los mercados comenzaron a descontar una oferta más limitada durante los próximos meses, mientras el Brent mantiene fuertes movimientos de volatilidad.
Por otro lado, Aramco confirmó que utiliza inventarios internacionales para sostener el abastecimiento de clientes estratégicos. Sin embargo, la empresa reconoció que las reservas globales de petróleo se encuentran en su nivel más bajo de los últimos cinco años; Asimismo, el mercado energético enfrenta riesgos adicionales por posibles ataques a infraestructura petrolera en Arabia Saudita. La petrolera estatal mantiene esfuerzos para restablecer operaciones completas en instalaciones afectadas recientemente por drones.
No te pierdas: Derrama del Día de las Madres presiona el consumo en México











