Estados Unidos cerró 2025 con señales claras de desaceleración en su mercado laboral. Aunque la economía mantuvo la capacidad de generar nuevos empleos, el ritmo se ha ralentizado respecto a los registros previos. En diciembre, la creación neta de puestos de trabajo fue de 216.000, una cifra que, si bien supera las expectativas del mercado, marca un freno respecto al promedio mensual de 2023 y parte de 2024.
La tasa de desempleo se mantuvo estable, mientras que la participación laboral cayó ligeramente, lo que refleja una disminución en el número de personas activamente involucradas en el mercado. Esta caída, aunque leve, indica una posible reducción estructural en la oferta laboral, un fenómeno que podría mantenerse si persisten las tensiones demográficas y el envejecimiento poblacional.
La creación de empleo resiste, pero con matices
El crecimiento del empleo se concentró en sectores como la administración pública y el cuidado de la salud, mientras que el comercio minorista y el transporte mostraron cifras planas o negativas. Este sesgo sectorial apunta a un reequilibrio interno del mercado laboral, favoreciendo industrias menos cíclicas.
Por otro lado, la evolución del salario medio por hora, que creció un 0,4% mensual y 4,1% en términos interanuales, podría tener implicaciones sobre la política monetaria de la Reserva Federal, aún vigilante frente a presiones inflacionarias residuales.
Los analistas coinciden en que el dinamismo del mercado laboral estadounidense no se ha agotado, pero sí ha entrado en una fase más madura, menos impulsada por la recuperación postpandemia y más alineada con un ciclo económico estabilizado. Esta normalización podría ofrecer margen a la Reserva Federal para ajustar su política sin provocar distorsiones severas.











