El negocio global atraviesa una etapa donde los activos intangibles ganan más peso que las fábricas o la infraestructura física. En Estados Unidos, Coca Cola representa uno de los ejemplos más sólidos de cómo una marca puede convertirse en el principal motor de valor bursátil dentro de una corporación multinacional.
La discusión tomó fuerza en España tras la posible venta de Aromas de Castilla por apenas 20.000 euros dentro del grupo Puig. El caso abrió nuevamente el debate sobre la dificultad de calcular cuánto vale realmente una marca y qué factores determinan su impacto financiero en los mercados internacionales.
Valor de marca en Coca Cola
La consultora Interbrand calcula que la marca Coca Cola ronda los 60.000 millones de dólares. Expertos en propiedad intelectual estiman que entre 80% y 90% de la capitalización bursátil de la empresa depende de elementos intangibles relacionados con reputación, reconocimiento global y posicionamiento comercial.
Asimismo, la creciente exposición digital elevó la sensibilidad reputacional de las compañías globales. Las redes sociales modifican la percepción pública con rapidez y generan cambios inmediatos en el valor corporativo. En consecuencia, las grandes empresas destinan millones de dólares a proteger activos vinculados con propiedad intelectual; Los informes de valoración también registran un crecimiento acelerado. Firmas especializadas cobran hasta 300.000 euros por auditorías completas de marcas internacionales.
Apple y Zara figuran entre las compañías con mayor valor de marca en el mundo. Sin embargo, las normas contables internacionales todavía limitan la incorporación de estos activos dentro de los balances corporativos. Por otro lado, empresas históricas como Blockbuster perdieron gran parte de su valor tras cambios estructurales en consumo y tecnología.
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