La vacunación infantil en México vive una realidad contrastante. Mientras algunas inmunizaciones forman parte del esquema nacional gratuito, otras pueden representar un gasto considerable para las familias que buscan una protección más amplia para sus hijos.
El sistema público ofrece vacunas esenciales contra enfermedades como sarampión, rubéola, paperas, hepatitis B, tuberculosis, poliomielitis, neumococo y rotavirus. Sin embargo, existen biológicos que no siempre están disponibles en el esquema universal o que cuentan con versiones más recientes comercializadas por hospitales y clínicas privadas.
El mercado de vacunas infantiles crece en México
Las vacunas aplicadas en el sector privado pueden alcanzar precios que van desde algunos cientos hasta varios miles de pesos por dosis. Entre las más demandadas se encuentran las vacunas contra meningococo, varicela, hepatitis A y algunas versiones de última generación contra el virus del papiloma humano.
Además, la creciente preocupación de los padres por la prevención ha impulsado el crecimiento de clínicas especializadas en vacunación. Estas empresas ofrecen esquemas complementarios que buscan ampliar la cobertura más allá del calendario oficial.
Por otro lado, los costos no solo incluyen la vacuna. También pueden sumarse consultas médicas, aplicación y seguimiento, factores que elevan el gasto total para las familias.
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La industria farmacéutica impulsa nuevas opciones
Las compañías farmacéuticas continúan desarrollando vacunas más avanzadas y con mayor cobertura contra distintas enfermedades. Sin embargo, la innovación suele reflejarse en precios más elevados durante los primeros años de comercialización.
Asimismo, especialistas en salud pública señalan que los programas gubernamentales siguen siendo la principal herramienta para garantizar el acceso universal a la vacunación infantil.
México mantiene uno de los programas de inmunización más amplios de América Latina. No obstante, la diferencia entre las vacunas disponibles gratuitamente y las opciones privadas ha creado un mercado que mueve millones de pesos cada año y que continúa creciendo impulsado por la demanda de protección adicional para los menores.











