Los precios internacionales del petróleo volvieron a mostrar la sensibilidad del mercado ante cualquier señal procedente de Medio Oriente. El crudo cerró a la baja después de que surgieran reportes sobre posibles avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, un escenario que podría reducir algunos de los temores relacionados con el suministro energético.
Durante la sesión del martes, el Brent para entrega en diciembre cayó 0.69 por ciento y terminó en 108.79 dólares por barril, después de alcanzar 111.99 dólares. El West Texas Intermediate, conocido como WTI, perdió 1.8 por ciento y cerró en 101.79 dólares. La mezcla mexicana terminó prácticamente estable en 99.51 dólares.
Negociaciones cambian el rumbo del petróleo
El retroceso ocurrió después de conocerse información sobre esfuerzos de mediación para acercar nuevamente a Washington y Teherán. Las expectativas de una solución diplomática pueden disminuir la prima de riesgo incorporada al petróleo cuando existen amenazas sobre la producción o las principales rutas de transporte.
Sin embargo, la situación continúa lejos de estabilizarse. Este miércoles, el Brent volvió a superar los 110 dólares después de que Irán enfriara las expectativas de avances inmediatos. A las 10:48 GMT, el Brent avanzaba 1.9 por ciento hasta 110.85 dólares, mientras el WTI ganaba 2.2 por ciento y alcanzaba 99.95 dólares.
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Medio Oriente mantiene elevada la volatilidad
El comportamiento reciente confirma que la geopolítica continúa siendo uno de los principales motores del mercado petrolero. Las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz mantienen la atención sobre una ruta estratégica para el transporte mundial de crudo.
A este escenario se suman los inventarios estadounidenses. Datos divulgados este miércoles mostraron una reducción semanal de 3.1 millones de barriles en las existencias de crudo de Estados Unidos, un elemento que también ofrece soporte a los precios.
Para los mercados, las próximas señales diplomáticas serán determinantes. Un acercamiento entre Estados Unidos e Irán podría reducir parte de la presión sobre las cotizaciones, mientras que un deterioro de las negociaciones o mayores riesgos para el suministro podrían impulsar nuevamente los precios.











