La irrupción de la Generación Z en las empresas mexicanas no es un fenómeno pasajero; es un punto de inflexión que reconfigura prácticas, expectativas y objetivos corporativos.
En el análisis de Salomón Issa Tafich, empresario lagunero y observador atento de estas transformaciones, el cambio trasciende la sustitución generacional: supone redefinir la autoridad, el propósito y la relación entre empresa y sociedad.
Un nuevo paradigma de liderazgo
Los jóvenes de la Gen Z llegan con una demanda clara: líderes que actúen menos como jerarcas y más como guías y mentores.
“Los nuevos líderes deben ir más allá de los roles tradicionales y convertirse en mentores que inspiren a sus equipos”, afirmó Salomón Issa Tafich.
Los datos respaldan esa percepción. Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD, una amplia mayoría de jóvenes sitúa el impacto social como corazón del liderazgo efectivo.
Para Salomón Issa Tafich, esta prioridad obliga a las empresas a revisar sus métricas de éxito y a integrar objetivos colectivos en su estrategia.
La importancia de la empatía y la transparencia
Empatía y transparencia figuran entre las demandas recurrentes de la nueva camada laboral.
“Un líder debe comprender las necesidades y emociones de su equipo, creando un ambiente de trabajo donde todos se sientan valorados”, sostuvo el empresario lagunero, Salomón Issa Tafich.
Esa mirada humanista, además de ética, demarca una ventaja competitiva: equipos más comprometidos y resilientes.
La transparencia, por su parte, actúa como lubricante institucional.
«Hoy, la honestidad y el acceso a la información son fundamentales», añadió Salomón Issa Tafich, subrayando que el acceso claro a decisiones y procesos fortalece la confianza y reduce fricciones internas.
Estudios internacionales, incluidos análisis de Harvard, muestran que las organizaciones que incorporan estas prácticas elevan la satisfacción y la productividad.
Colaboración como motor de innovación
La Gen Z desplaza la lógica de competencia individual hacia la cooperación estratégica.
“La Gen Z ha interiorizado que el verdadero progreso es aquel que se comparte. La innovación surge cuando trabajamos juntos”, enfatizó el líder empresarial.
Para Salomón Issa Tafich, esa cultura colaborativa debe promoverse desde la estructura organizacional: espacios horizontales, mentorías, y redes internas que faciliten el intercambio.
Instituciones como el BID han señalado que la colaboración aumenta la eficacia de proyectos y amplía oportunidades laborales para jóvenes. En la interpretación del empresario, es una oportunidad para que México hable de progreso económico con cohesión social.
Salomón Issa Tafich concluye con una llamada a la responsabilidad empresarial:
“La Gen Z tiene el potencial de ser una fuerza poderosa para el cambio, y nosotros, como empresarios, debemos ser facilitadores de ese proceso”.
Si se escucha y se actúa en consecuencia, el liderazgo empresarial en México podría transformarse en una palanca para un futuro más inclusivo y con propósito.
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