El precio del gas natural ha experimentado una aceleración inédita en los mercados energéticos globales, reflejo de la agudización del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y el consiguiente temor a interrupciones en el suministro que transita por el estrecho de Ormuz. El benchmark europeo TTF superó los 61 euros por megavatio hora elevando de manera significativa las primas de riesgo de corto plazo en los contratos a un mes.
La cotización del gas reflejó un avance superior al 15 por ciento en una sola jornada, alcanzando máximos no vistos desde inicios de 2025, y acumulando revalorizaciones cercanas al 90 por ciento desde finales de febrero. Este comportamiento responde al repricing de expectativas sobre la disponibilidad física del commodity ante posibles bloqueos marítimos o daño a infraestructuras clave en el Golfo Pérsico.
Impacto del conflicto sobre el gas natural
Los precios han reaccionado de forma violenta ante la declaración de fuerza mayor de importantes exportadores regionales y el cierre temporal de instalaciones estratégicas de licuefacción de gas natural, que habían sostenido parte del flujo de GNL hacia los mercados europeos y asiáticos. La parálisis en la producción qatarí, responsable de una proporción significativa de la oferta mundial de gas licuado, ha dado lugar a tensiones adicionales en las cadenas de suministro físicas.
Asimismo, la percepción de riesgo geopolítico ha generado un ajuste abrupto en los diferenciales de los futuros, con primas que incorporan la posibilidad de que la crisis persista más allá de las semanas inicialmente previstas. El aumento de la volatilidad en el segmento del gas natural contrasta con las expectativas previas de estabilidad tras el exceso de oferta observado en 2025, subrayando la sensibilidad de los mercados a choques de origen externo.
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