Las monedas de América Latina cerraron octubre con fuertes diferencias frente al dólar. Mientras algunas aprovecharon la entrada de capitales y las condiciones favorables de sus economías, otras retrocedieron ante la fortaleza internacional de la divisa estadounidense y las expectativas sobre las tasas de interés.
El peso colombiano encabezó el avance regional con una apreciación mensual de 3.58%. El colón costarricense ocupó el segundo puesto, con una ganancia de 0.63%, mientras que el peso uruguayo completó el grupo de monedas ganadoras al subir 0.30%.
El comportamiento demuestra que las decisiones de la Reserva Federal siguen influyendo sobre los mercados emergentes. Las expectativas de que Estados Unidos mantenga tasas elevadas durante más tiempo fortalecieron al dólar y redujeron el atractivo de varias monedas latinoamericanas.
Colombia, Costa Rica y Uruguay resistieron la presión
El peso colombiano recibió apoyo del diferencial de tasas, las operaciones financieras conocidas como carry trade y el aumento del precio del petróleo. Colombia es exportadora de crudo, por lo que una cotización internacional más alta puede mejorar la entrada de dólares y favorecer a su moneda.
En Costa Rica, el colón estuvo respaldado por los ingresos procedentes del turismo, las exportaciones, la inversión extranjera directa y los capitales financieros. Sin embargo, una apreciación prolongada también puede representar un desafío para los exportadores, debido a que sus productos se vuelven más costosos en el exterior.
El peso uruguayo avanzó moderadamente durante octubre. Las expectativas de nuevas inversiones, especialmente en infraestructura tecnológica y centros de datos, contribuyeron a mejorar el interés por los activos del país, aunque la incertidumbre internacional continuó limitando el movimiento.
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Brasil y México registraron las mayores caídas
El real brasileño encabezó las pérdidas regionales, con una depreciación cercana al 5%. La incertidumbre relacionada con el proceso electoral y las preocupaciones fiscales elevaron la cautela entre los inversionistas, aunque el retorno de capitales podría ayudar a estabilizarlo.
El peso mexicano también enfrentó un mes negativo, al retroceder alrededor de 4%. Además del fortalecimiento del dólar, influyeron las expectativas de posibles recortes de tasas del Banco de México y las dudas sobre el proceso de consolidación fiscal.
Octubre confirmó que las monedas latinoamericanas no responden de manera uniforme a los acontecimientos globales. Las tasas, los precios de las materias primas, la inversión extranjera y la estabilidad fiscal continuarán determinando cuáles divisas resisten mejor la presión internacional.











