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El Banco Europeo de Inversiones: ¿el próximo paso hacia el Banco Europeo del Clima?

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Con las nuevas Directivas sobre contratación pública de energía, el Presidente del BEI, Werner Hoyer, permite a la futura Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cumplir su promesa de transformar al BEI en un banco climático que cofinancie la transición de Europa hacia una economía neutra en materia de gases de efecto invernadero.

Después de 11 horas de negociaciones, Alemania apoyó sorprendentemente el compromiso de la Junta. El Ministerio Federal de Economía y Tecnología había defendido hasta el final las excepciones a la financiación de proyectos de gas natural, impidiendo así que el Gobierno Federal adoptara una posición ambiciosa. Por lo tanto, se plantea la siguiente pregunta: ¿se ha afirmado el ministerio de finanzas principal o sólo ha sido posible la aprobación alemana a través de nuevas lagunas en las directrices de contratación? ¿Qué más hay que hacer para que el BEI se convierta en un verdadero banco del clima?

Nuevo punto de referencia a pesar de las lagunas en la exclusión del gas natural

Es evidente que la Directiva sobre contratación pública establece una nueva norma internacional. A partir de 2022, los combustibles fósiles dejarán de recibir apoyo en gran medida. Esta es la primera vez que un banco ha abordado el hecho de que la nueva infraestructura de gas no forma parte de una solución de política climática, sino que más bien representa un riesgo financiero, ya que las tecnologías limpias ejercen una presión competitiva cada vez mayor. Sin embargo, en el acuerdo político se «negociaron» las lagunas pertinentes de las directrices de contratación pública.

En primer lugar, contrariamente al proyecto original, el fin de todos los combustibles fósiles no entrará en vigor hasta un año después, en 2022. Hasta entonces, los proyectos de gas seleccionados pueden seguir siendo financiados. Esto incluye más de 50 proyectos declarados «de interés general» en una lista propuesta por la Comisión Europea, si se encuentran más fuentes de financiación de la UE. Sin embargo, esta lista aún no ha sido aprobada por el Parlamento Europeo el año que viene.

También incluye proyectos que ya se encuentran en el proceso de selección del BEI. En segundo lugar, la nueva norma de emisiones para las centrales eléctricas (250 g de emisiones de CO2 por kilovatio-hora) se refiere a todo el ciclo de vida en lugar de al inicio de la operación. Todavía no está claro cómo se cumplirá esta norma. En tercer lugar, la directiva permite exenciones para la modernización de las redes de gas con el fin de alimentar los gases renovables. Queda por ver cuándo y cómo se produce esta inyección y cómo se pueden mantener estos gases.

La aplicación coherente de la política climática es lo más importante

Para garantizar el salto cualitativo hacia un banco del clima, el BEI debe evaluar también todas las inversiones en proyectos de gas en función de la demanda real de gas y de los objetivos de la política climática para finales de 2021. La Comisión Europea y los Estados miembros pueden garantizar que todo el presupuesto de la UE no entre en conflicto con los objetivos de la política climática. El Parlamento de la UE tiene ahora el poder de declarar que los proyectos de gas ya no son «de interés general».

El propio BEI también debe garantizar que las violaciones de la nueva norma sobre emisiones sean castigadas financieramente. A la hora de invertir en infraestructuras para gases renovables, el BEI también debe asegurarse de que la financiación sólo se conceda cuando se necesiten y, en última instancia, se utilicen gases renovables, ya que el gas renovable producido de manera sostenible es un bien escaso y costoso. El próximo año, el BEI también revisará su estrategia climática. Debe estar anclado allí para que se tengan en cuenta todas las emisiones a lo largo de la cadena de valor. Por ejemplo, el uso de gas natural junto con las tecnologías de captura y almacenamiento de CO2 (CAC) sigue produciendo gases de efecto invernadero como el metano.

Efecto de señal para unos mercados financieros sostenibles y la protección climática europea

La nueva directiva de préstamos del BEI es un gran éxito en el camino hacia la neutralidad de los gases de efecto invernadero en Europa y hacia unos mercados financieros sostenibles, en última instancia también con el apoyo del Gobierno Federal alemán. Ursula von der Leyen y Olaf Scholz pueden ahora llevar esta señal más allá: por ejemplo, en las negociaciones sobre la taxonomía de sostenibilidad de la UE y en el Consejo Consultivo de Finanzas Sostenibles, que presentará un informe provisional en enero.

La sostenibilidad financiera y la protección del clima también deben tenerse en cuenta a la hora de revisar las normas del mercado europeo del gas y las prioridades de infraestructura. Además, el BEI es ahora la referencia indiscutible para todos los bancos públicos de desarrollo.

La decisión demuestra claramente que el gas natural no es una inversión segura y que las nuevas inversiones son difícilmente compatibles con el Acuerdo de París sobre el clima. Por último, pero no por ello menos importante, si se cierran las lagunas, la Directiva también garantiza la seguridad de la planificación que se necesita con urgencia. También para los empleados de la industria del gas natural debe garantizarse una transición justa y deben crearse puestos de trabajo sostenibles en los mercados de crecimiento ecológico.

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