Economías desarrolladas acumulan una deuda sin precedentes

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Deuda de mercados desarrollados alcanzará 75.8 billones de dólares en 2026 con aumento del gasto público y déficits fiscales.
Economías desarrolladas acumulan una deuda sin precedentes

La deuda de mercados desarrollados volverá a ocupar el centro de la agenda económica global. El incremento previsto para 2026 refleja un escenario de mayor presión fiscal en economías como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, donde el gasto público continúa creciendo por factores estructurales y geopolíticos.

El nuevo informe de Fitch Ratings estima que la deuda pública de las economías desarrolladas alcanzará los 75.8 billones de dólares al cierre de 2026. Además, el saldo conjunto representará el 104% del Producto Interno Bruto, un nivel histórico que confirma el cambio en la trayectoria fiscal de estas naciones durante las últimas dos décadas.

Deuda de mercados desarrollados mantiene presión sobre las finanzas públicas

Fitch prevé que las diez principales economías desarrolladas concentrarán alrededor de 69 billones de dólares del total proyectado, equivalentes al 114.5% de su PIB combinado. Estados Unidos encabezará el grupo con el mayor déficit presupuestario, estimado en 7.8% del PIB, seguido por Francia con 5%, Reino Unido con 4.8%, Alemania con 3.7% y Japón con 3.1%.

Asimismo, la calificadora atribuye esta tendencia a déficits persistentes, mayores necesidades de defensa, envejecimiento poblacional, adaptación al cambio climático y un incremento constante en el costo del servicio de la deuda.

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Riesgos fiscales seguirán bajo vigilancia

También persisten riesgos para los mercados financieros. Fitch señala que los rendimientos de los bonos soberanos permanecen por encima de los niveles previos al conflicto entre Estados Unidos e Irán, aunque se han moderado recientemente. Esta situación mantiene elevados los costos de financiamiento para los gobiernos.

De igual manera, la agencia considera que la inteligencia artificial podría impulsar el crecimiento económico y mejorar la sostenibilidad fiscal en algunos países. Sin embargo, también advierte que su adopción podría aumentar el desempleo en ciertos sectores y elevar la presión sobre el gasto social y la recaudación tributaria.

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