El Caribe mexicano se perfila como el epicentro del crecimiento inmobiliario de lujo en América hacia 2030. En particular, es el destino con mayor proyección para el desarrollo de branded residences, un modelo que mezcla hospitalidad de alto nivel con propiedad privada.
No por nada este tipo de residencias —que operan bajo el respaldo de marcas hoteleras internacionales como Hilton, Live Aqua o Kimpton— ha revolucionado el concepto de segunda vivienda al ofrecer no solo ubicación y diseño exclusivos, sino también servicios de concierge, wellness, gastronomía de autor y programas de renta que generan ingresos cuando el propietario no ocupa la unidad.
El auge de las branded residences en destinos como Cancún, Tulum o la Riviera Maya responde a varios factores:
Ubicación estratégica: La cercanía con Estados Unidos facilita la llegada de inversionistas y turistas.
Demanda internacional: Hay creciente interés de compradores de alto poder adquisitivo, especialmente de América del Norte y Sudamérica.
Marca y prestigio: Contar con el respaldo de una firma hotelera eleva el valor de la propiedad hasta en un 60% frente a desarrollos sin marca.
Estilo de vida: Lujo, comodidad y retorno financiero en un solo activo.
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