La Bolsa de Indonesia sufrió su mayor caída desde 1998 ante la posibilidad de perder su clasificación como mercado emergente. La advertencia de MSCI sobre la transparencia financiera del país provocó una fuerte reacción de los inversionistas y obligó a suspender temporalmente las operaciones.
El índice compuesto JKSE de Yakarta llegó a retroceder 10,64%, equivalente a 630,78 puntos, hasta los 5.233 enteros. Previamente, una caída del 8,01% activó el mecanismo automático de suspensión bursátil, que interrumpió las negociaciones hasta las 9:28 horas locales.
Bolsa de Indonesia enfrenta una posible exclusión de índices
MSCI anunció que estudia reclasificar al país como mercado independiente, una decisión que excluiría sus acciones de índices internacionales utilizados por numerosos fondos de inversión.
En junio, el proveedor había planteado una rebaja a mercado frontera. Sin embargo, la nueva alternativa representa un escenario más severo por sus posibles consecuencias sobre los flujos de capital extranjero.
La Bolsa de Indonesia (IDX) respondió que trabaja con la Autoridad de Servicios Financieros (OJK) para mejorar la transparencia, integridad y calidad del mercado.
También solicitó aclaraciones sobre los criterios de MSCI y recordó que la consulta permanecerá abierta hasta el 30 de abril de 2027. Por ahora, no existe una decisión definitiva.
Las políticas gubernamentales aumentan la incertidumbre
La crisis bursátil coincide con cuestionamientos a determinadas políticas del presidente Prabowo Subianto, particularmente un programa de comidas gratuitas y la creación de un fondo soberano bajo su control.
También generó preocupación una propuesta para centralizar las exportaciones de materias primas estratégicas, incluido el aceite de palma. Aunque el Gobierno rectificó y anunció que únicamente supervisaría las ventas privadas, persistieron las dudas sobre la transparencia.
Goldman Sachs y Moody’s han advertido sobre los riesgos asociados a las inversiones en activos indonesios.
El deterioro de la confianza representa un desafío para una economía con abundantes recursos naturales y perspectivas de convertirse en una de las mayores del mundo hacia 2050.
La resolución de MSCI será determinante para evaluar la permanencia del país en los principales índices internacionales y su capacidad para conservar el interés de los inversionistas extranjeros.











