El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han anunciado drásticas reducciones de sus actividades, últimas consecuencias de los recortes de la ayuda internacional, en particular la procedente de Estados Unidos.
En un mensaje enviado a su personal, visto el lunes por AFP, el PMA señala que «la contribución prevista para 2025 asciende actualmente a 6,400 millones de dólares, lo que supone una reducción del 40% con respecto al año pasado».
«Desgraciadamente, creemos que esta situación no va a mejorar (…) En consecuencia, me dirijo a ustedes para mantenerles informados de las medidas adicionales que debemos tomar para adaptar nuestra plantilla a esta nueva realidad financiera», escribió Stephen Omollo, director ejecutivo adjunto de la agencia contra el hambre de la ONU, que tiene más de 23,000 asalariados en 120 países.
Tras varias reuniones del equipo directivo, «llegamos a la conclusión de que el PMA debe reducir su fuerza laboral mundial entre un 25% y un 30%, lo que podría afectar hasta 6,000 puestos de trabajo mientras nos preparamos para acometer nuestra labor en 2026», precisó.
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