Tulum atraviesa una etapa complicada. El destino que durante años se convirtió en uno de los grandes símbolos del turismo de lujo en México enfrenta una reducción importante en la llegada de visitantes y, con ella, presión sobre hoteles, restaurantes, comercios y otros negocios vinculados al turismo.
Los datos oficiales de Quintana Roo muestran que entre enero y julio de 2026 Tulum registró una ocupación hotelera promedio de 63.69%, frente al 72.67% alcanzado durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una caída de 8.99 puntos porcentuales.
El turismo ya no responde igual
La desaceleración no comenzó este año. En 2025, la ocupación anual de Tulum cayó a 69.1%, desde 73.8% en 2024.
Durante 2026, la situación se ha vuelto todavía más complicada. En julio, algunos hoteles del centro reportaban ocupaciones de apenas 41.5%, mientras empresarios turísticos advertían sobre la falta de reservaciones para la temporada vacacional.
La Asociación de Hoteles de Tulum también señaló en septiembre que la ocupación se mantenía hasta 10 puntos por debajo de los niveles del año anterior. Algunos hoteles todo incluido operaban por debajo del 30%, mientras que establecimientos de la zona costera estaban incluso por debajo del 20%.
Un problema que golpea a toda la cadena
La menor ocupación no afecta únicamente a los hoteles.
Menos visitantes significan menos consumo en restaurantes, bares, transporte, tours, tiendas, clubes de playa y pequeños negocios. Además, algunos hoteles ya comenzaron a reducir sus periodos de operación para concentrarse en los meses de mayor demanda.
Entre los factores que han presionado al destino aparecen los precios elevados, la sobreoferta de hospedaje, el sargazo y la percepción de inseguridad.
El problema es especialmente relevante para un destino que construyó buena parte de su atractivo alrededor de una experiencia exclusiva y costosa. Cuando el visitante percibe que puede gastar una cantidad similar en otro destino nacional o internacional, Tulum pierde una de sus principales ventajas competitivas.
Del boom al replanteamiento
Tulum no ha dejado de ser atractivo. Sin embargo, los números muestran que el modelo turístico que impulsó su crecimiento enfrenta límites.
El reto ahora consiste en recuperar competitividad sin depender únicamente de tarifas altas y turismo de lujo.
Para empresarios y autoridades, la recuperación implica mejorar la experiencia del visitante, fortalecer la conectividad, atender el problema del sargazo y ofrecer una relación más equilibrada entre precio y calidad.
Tulum todavía tiene playa, naturaleza, gastronomía y una marca turística reconocida mundialmente. Pero el mercado está enviando una señal clara: el visitante también compara, cuestiona precios y elige dónde gastar su dinero.
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