El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a tensionar el mercado energético. La destrucción de al menos ocho buques iraníes y las nuevas restricciones en el estrecho de Ormuz llevaron al Brent por encima de 100 dólares, mientras el negocio del refino registra márgenes extraordinarios.
El agotamiento de reservas estadounidenses y la mayor demanda china refuerzan la presión. Este escenario beneficia especialmente a compañías como Repsol, Marathon Petroleum, Valero y Phillips 66. Algunas firmas estadounidenses acumulan avances bursátiles superiores al 100% durante 2026.
Petroleras aprovechan los márgenes récord del refino
El sector espera duplicar sus beneficios este año. Wellington Management advierte que una escalada podría elevar temporalmente el crudo por encima de 110 dólares.
Morgan Stanley calcula que la recuperación completa del suministro de Oriente Próximo podría prolongarse hasta 2027 y sitúa el Brent alrededor de 100 dólares durante el cuarto trimestre. Goldman Sachs proyecta 85 dólares, aunque contempla niveles superiores a 120 si aumentan los ataques en Ormuz. UBS elevó su previsión para diciembre hasta 95 dólares.
Los márgenes de refino también alcanzaron niveles superiores a los registrados durante la crisis energética de 2022. En Europa superan actualmente 40 dólares por barril, frente a una media de mitad de ciclo cercana a siete dólares.
Los refinadores lideran las ganancias bursátiles
Valero, Marathon Petroleum y Phillips 66 destacan entre los principales beneficiarios. Las tres obtuvieron conjuntamente 12.600 millones de dólares durante el segundo trimestre gracias a los márgenes de refino y devolvieron 6.300 millones mediante dividendos y recompras.
En Europa, Goldman Sachs identifica oportunidades en Neste, Helleniq y Motor Oil. Barclays mantiene su recomendación de sobreponderar Repsol y fija un precio objetivo de 32 euros.
El sector también mira hacia Venezuela. Chevron proyecta añadir 300.000 barriles diarios hacia 2031 mediante una inversión de 7.000 millones de dólares. Eni y ONGC también participarán, mientras Shell, BP y Repsol contemplan intervenir en la explotación de recursos.
La combinación de petróleo caro, capacidad limitada de refino y tensiones geopolíticas mantiene así unas condiciones excepcionalmente favorables para buena parte de la industria energética.











