El helecho del amor podría regresar.
How to Lose a Guy in 10 Days, una de las comedias románticas más reconocibles de los años 2000, tendrá una nueva oportunidad comercial.
Paramount trabaja en una secuela de la película estrenada en 2003.
Kate Hudson participa como productora junto con Stacey Sher. El estudio también tiene la intención de reunir nuevamente a Hudson y Matthew McConaughey frente a las cámaras.
Sin embargo, todavía no existe un reparto definitivo.
El proyecto se encuentra en una etapa temprana y busca guionista.
Una película de 50 millones que hizo casi 180 millones
La original tenía una fórmula relativamente sencilla.
Andie Anderson, interpretada por Hudson, trabajaba como columnista de una revista. Benjamin Barry, interpretado por McConaughey, era un ejecutivo publicitario.
Ambos comenzaron una relación por razones completamente diferentes.
El resultado funcionó comercialmente.
La película costó alrededor de 50 millones de dólares y consiguió aproximadamente 177.5 millones en la taquilla mundial.
Pero su verdadero valor apareció después.
Los años 2000 volvieron a ser producto
Hollywood encontró un nuevo inventario dentro de películas que hace dos décadas parecían terminadas.
La nostalgia Y2K recuperó moda, música y estética.
Ahora también recupera franquicias.
En 2026, producciones relacionadas con propiedades conocidas de finales de los noventa y principios de los 2000 volvieron a ocupar un lugar importante en los estudios.
Para Paramount, How to Lose a Guy in 10 Days tiene una ventaja enorme.
No necesita presentarse ante el consumidor.
Millones de personas ya conocen la película.
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El vestido amarillo también se convirtió en una marca
La película consiguió algo que pocas comedias románticas logran.
Creó imágenes que sobrevivieron durante décadas.
El vestido amarillo utilizado por Kate Hudson es probablemente el mejor ejemplo.
La pieza diseñada para la película continúa apareciendo en referencias de moda y contenidos relacionados con los años 2000. Incluso Vogue volvió a analizar el look tras conocerse la noticia de la secuela en 2026.
Eso tiene valor comercial.
Una película memorable puede vender nuevamente moda, estética y productos décadas después.
TikTok encontró películas anteriores a TikTok
Existe además una generación que conoció muchas comedias románticas de los 2000 mediante streaming y redes sociales.
Escenas, outfits y frases regresan constantemente como contenido.
Hollywood puede aprovechar ese comportamiento.
Ya no necesita depender únicamente del público que compró una entrada en 2003.
Puede vender la nueva película tanto a quienes crecieron con la original como a quienes la descubrieron años después.
Kate Hudson ahora también estará detrás del negocio
Hay otro cambio interesante.
Hudson ya no participa únicamente como la estrella asociada con Andie Anderson.
Ahora aparece como productora.
Eso le permite participar desde otro lugar en la explotación comercial de una propiedad estrechamente relacionada con su carrera.
La posibilidad de verla nuevamente junto a McConaughey representa, además, uno de los principales argumentos comerciales del proyecto.
Pero ese regreso todavía no está cerrado.
Paramount tiene una propiedad conocida
Hacer una secuela 23 años después tiene riesgos.
La nostalgia puede atraer espectadores, pero no garantiza una buena película.
Sin embargo, desde el punto de vista comercial existe una ventaja.
El título ya tiene reconocimiento.
Los protagonistas tienen reconocimiento.
El vestido tiene reconocimiento.
Hasta el famoso helecho tiene reconocimiento.
Construir todos esos elementos desde cero cuesta millones en marketing.
Aquí ya existen.
Las comedias románticas también pueden convertirse en franquicias
Durante años, Hollywood reservó las grandes franquicias principalmente para superhéroes, acción, ciencia ficción y animación.
La nostalgia está ampliando esa definición.
Una comedia romántica también puede transformarse en propiedad intelectual reutilizable cuando sus personajes mantienen suficiente relevancia cultural.
How to Lose a Guy in 10 Days podría demostrarlo.
Hollywood ya no solamente busca la próxima gran historia. También revisa qué historias del pasado todavía pueden volver a venderse.
Y 23 años después, Andie Anderson y Benjamin Barry podrían convertirse nuevamente en negocio.











