El mercado eléctrico de Australia atraviesa una transformación impulsada por el rápido crecimiento del almacenamiento energético. Las baterías están dejando de funcionar como tecnología complementaria para convertirse en una pieza relevante en la operación y formación de precios del Mercado Nacional de Electricidad australiano.
La capacidad instalada muestra la velocidad del cambio. A comienzos de 2021, Australia tenía cinco sistemas de almacenamiento a escala de red que sumaban 261 megavatios. Para finales de 2025, la potencia instalada alcanzó 6.1 gigavatios, frente a los 2.2 gigavatios disponibles al iniciar ese año.
Almacenamiento energético gana terreno
El crecimiento de las baterías coincide con una mayor incorporación de energía solar y eólica. Durante las horas diurnas, estas fuentes contribuyeron a reducir los precios mayoristas. Además, las baterías comenzaron a tener mayor influencia al absorber electricidad durante periodos de elevada producción renovable.
Su participación también cambió la formación de precios. En 2025, la generación y carga de estos sistemas fijaron conjuntamente el precio mayorista durante 16.3 por ciento del tiempo. En 2021, la proporción rondaba apenas uno por ciento.
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Baterías abren nuevas oportunidades
El desarrollo del almacenamiento energético también representa una oportunidad para inversionistas, operadores eléctricos y empresas tecnológicas. Cerca de dos tercios de la capacidad instalada ya dispone de autonomía mínima de dos horas.
Además, Australia comienza a probar soluciones más prolongadas. En junio de 2026 entró en operación el primer sistema de baterías con ocho horas de autonomía, respaldado por la Hoja de Ruta Energética de Nueva Gales del Sur.
El crecimiento continuará con nuevos proyectos. El Regulador de Energía de Australia identificó 6.5 gigavatios comprometidos y en desarrollo. Otros 11.3 gigavatios forman parte de la capacidad prevista. En conjunto, el mercado podría sumar hasta 17.8 gigavatios adicionales de almacenamiento.











