La creciente carga de enfermedades no transmisibles está afectando la competitividad económica de México. Entre ellas, la diabetes mellitus representa uno de los desafíos más costosos tanto para el sistema de salud pública como para el mercado laboral. Lejos de tratarse solo de un problema sanitario, su impacto transversal alcanza variables críticas como la productividad, la inversión en capital humano y la sostenibilidad del gasto público.
En México, el 12.3% de la población adulta vive con diabetes, según datos de la ENSANUT publicados en 2025. El costo de atención médica para cada paciente supera los 79 mil pesos anuales, cifra que se multiplica al considerar la pérdida de productividad derivada de ausencias laborales, incapacidades prolongadas y muertes prematuras. Este escenario plantea un serio obstáculo para el crecimiento de largo plazo, en especial en regiones con baja cobertura de salud y alta informalidad.
El impacto económico de la diabetes mellitus
La diabetes mellitus compromete la viabilidad financiera de instituciones como el IMSS, que destina el 21% de su presupuesto anual al tratamiento de enfermedades asociadas a esta condición. Además, un análisis reciente del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria estima que el gasto público relacionado con esta enfermedad podría incrementarse 4.5 veces en los próximos 15 años si no se fortalecen las estrategias de prevención y detección temprana.
Por otro lado, el sector privado también absorbe parte del impacto. Las empresas enfrentan mayores costos por primas de seguros, adaptaciones ergonómicas, reemplazo de personal y pérdida de capital intelectual. Esto reduce la eficiencia operativa y encarece la inversión, afectando la rentabilidad en sectores clave como manufactura, servicios y logística.
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